La madre que quiero ser, la que no quiero ser y la que soy en realidad.

Publicado en por La bea

La madre que quiero ser, la que no quiero ser y la que soy en realidad.

Yo, como dice Vaiana, soy autodidacta. Yo, como la mayoría, soy una madre autodidacta. He aprendido por el método clásico de ensayo error. Nunca leí nada. Miento. Cuando estaba embarazada, sí leí algún libro de esos que tratan de orientarte sobre qué puedes esperar cuando estás esperando. Cuando estaba embarazada... del primer peque, quise decir.

El primer peque fue el ensayo experimental. Con el segundo peque intenté enmendar los errores que cometí con el primero... pero cometí otros. Por lo que solo me quedaba intentar hacerlo lo mejor posible... pero siempre he tenido  una vocecita interna que se preguntaba:

-¿Qué estoy haciendo mal?. 

-¿Me he convertido en la madre que no quise ser?.

-¿Como puedo convertirme en la madre que quise ser?.

Y en ese afán por buscar una utópica armonía permanente entre madres e hijos, me puse a buscar "consejos sobre cómo ser madre y no soñar con irte a un isla desierta donde nadie te encuentre, de esos expertos, que llevan años trabajando para que madres, padres e hijos, se entiendan mejor".

Y ésta vez los consejos no los encontré tras las páginas de ningún libro, esta vez estaban a un solo clic de mi móvil. He cliqueado hasta que me han salido callos y he leído hasta que me han llorado los ojos y he descubierto una cosa... lo feliz que vivía en mi ignorancia

Yo sabía que es fácil saber la madre que no se quiere ser y difícil no serlo y que hay una diferencia entre la madre que se quiere ser y la madre que se es en realidad pero lo que no sabía era que hiciera lo que hiciera... me equivocaba

Si me paso... malo... mi hijo será un adulto de aquella manera y de mayor no encontrará trabajo por mi culpa pero si por el contrario no llego... también malo... mi hijo será un adulto de la otra manera y tampoco encontrará trabajo por mi culpa.

¿Siempre me equivoco?. ¿Por sistema?. ¿Haga lo que haga?.

Yo sé que me equivoco, claro como todos... pero no siempre... más que nada por probabilidad... pero también sé... aunque en realidad eso no lo sé, pero lo siento en mi interior, que alguna cosa estoy haciendo bien y cuando mis peques me lo corroboran... me siento contenta conmigo misma y me convalida con creces todas esas veces que me he agobiado preguntándome qué estaba haciendo mal y cómo podía hacerlo mejor. Todas esas veces en las que me he martirizado reviviendo mis errores.

Cómo he dicho saber la madre que no se quiere ser es fácil y no tanto, no serlo. ¿Alguna vez le has dicho a una amiga si alguna vez me comporto como esa madre tienes mi permiso para darme un bofetón?.Yo sí. ¿Alguien habrá dicho lo mismo mí?. Seguramente. Ya sabemos que es fácil ver la defectos de los demás y no tanto los tuyos y por experiencia sé que juzgar es gratis... un peque solo tiene que montar un pollo en medio de la calle... y voilá... juzgada.

Te juzga la familia, los amigos, los conocidos y la peor de todas: tú misma. Pero ignoraba que además de juzgarnos... nos etiquetaban ... quiero decir que no sabía que nos etiquetaban más allá de: "Buena madre", "Mala madre" o como mucho más allá de:

-"Se cree más madre que ninguna""Parece que solo ha parido ella" o popularmente conocida como "Vaya tela con esta madre que me tiene hasta...".

- "¡Pero qué exagerada eres !" y dentro de éste grupo se encontraba al subgrupo extremo: "¡Es que tiene al niño en una burbuja!.

- "¡Es que es un desastre! ¡pero mira como lleva al niño!.

- Y por ultimo, la sentencia: Es que no tiene instinto maternal. 

Ciertamente ignoraba la cantidad de etiquetas que hay. Como he dicho, vivía feliz en mi ignorancia y he constatado algo que intuía... estoy suspensa...

Pero no con un: "4´75 que coraje el maestro me tiene manía".

Sino con un: "Quizás me esperaba que no iba aprobar pero no con tan mala nota, es que estudiar sí que he estudiado, si llego a saber que voy a sacar esa nota ayer me hubiera ido con mis amigos por ahí en vez de quedarme en casa estudiando" .

O así me siento cada vez que leo algunos de esos consejos sobre como criar... porque da igual lo que haga que si no me la llevo a la ida, me la llevo a la vuelta. Cada vez que termino de leerlos siempre me pregunto lo mismo: ¿Siempre lo hago mal?. Alguna vez acertaré ¿no?. 

Si le llevo la mochila... mal, cuando sea mayor no encontrará trabajo por mi culpa pero si por el contrario no se la llevo aunque vaya cargado como un serpa... mal también y no encontrará trabajo por mi culpa. ¿Y si se la llevo un día si y un día no?. ¿Me libro?.

Mis peques seguramente no encontrarán trabajo pero no creo que sea por mi culpa, precisamente.

Sobreproteger no. Infraproteger no. Solo proteger. En el punto medio está la virtud, pero ¿donde se encuentra ese punto medio?. Y lo que es más importante ¿como lo encuentras sin ponerle un chaleco refractante cuando te ciega la vorágine del día a día?.¿Y quien dice que se encuentra ahí exactamente el punto medio?, porque que hay tantas opiniones distintas como expertos en la materia y a veces unos de contradicen a otros.

Unos te dicen no le puedes decir si siempre a tu hijo y otros te dicen no le puedes decir no siempre a tu hijo. ¿Y cual es la formula correcta?. ¿Tres sies y dos noes al día?. ¿Y porque esa y no otra?. ¿Quien tiene razón ese experto que ha tratado y ayudado a muchas familias a educar a sus hijos que cree más en el sí o a ese otro experto que ha tratado y ayudado a muchas familias a educar a sus hijos que cree que mas en el no?. ¿Quien se equivoca?. Supongo que todos y ninguno. 

También te dicen es: Hablar es la clave pero ¿y si entran en un bucle infinito?.

-  Ya hemos jugado un ratito ahora tienes que hacer las tareas y luego jugamos otro ratito.

- No quiero.

- Ya pero tienes que hacerla es tu obligación como niño igual que yo tengo otras obligaciones como adulto.

- Pero yo no quiero tener obligaciones y no quiero hacer las tareas.

- Ya pero no siempre se puede hacer lo que se quiere.

- Pues no voy hacerlas.

- ¿No querías ser de mayor médico? pues para ser médico hay que estudiar.

- Ya no quiero ser médico y no voy a estudiar. 

Y así hasta infinito... hasta que se te acaban las cosas que decirle.

¿Y si le digo vas a hacer la tarea porque lo digo yo que soy tu madre y punto?. Mi madre me lo decía mí... y vale que no conseguía que me sentara hacer las tareas pero se ahorraba diez minutos de explicaciones.

Hay que hablar con los peques, eso esta claro hay que explicarle las cosas pero ¿y si el están poseídos y no te escuchan?.

- Mira hijo, yo entiendo que estés enfadado pero deja de tirar los juguetes por el balcón que le vas a dar a alguien...

El otro día estuve viendo un vídeo de como calmar los berrinches de tu hijo sin sofocarte. Después de verlo sigo pensado lo mismo que pensé cuando leí el título del vídeo.¿Cómo se hace esto sin tomarte un ansiolítico?. Porque la teoría es una cosa y la práctica otra bien distinta. Aún así podría hacerlo... por lo menos una vez, incluso dos... pero creo que llegaría un momento en el que si mi peque se comportara como Chucky en un bucle infinito, acabaría mandando al carajo el zen. Me pasaría un poco como a la gata de La lego película cuando su lado "todo es maravilloso" es desbancado por su lado "psicópata, no aguanto más que me rompan mi cuidad porque sí". Algo así me pasaría a mí.

Estoy lejos de ser Buda, lo admito. Cuando llevo mucho tiempo en modo zen, mi otro lado... mi lado oscuro echa de menos soltar un me cagó en tó. Mi lado oscuro echa de menos soltar una palabrota de vez en cuando. Un recórcholis no tiene el mismo peso que un ostias. ¿Pensar eso y escribirlo en voz alta me convierte en una madre que se equivoca por siempre y mis hijos no encontraran trabajo por su culpa?. Porque a veces cuando leo consejos sobre criar parece que si me equivoco una vez, ese error perdurará por siempre y me perseguirá a mi y mi hijo hasta que sea viejo... ¡Menudo estrés!...  ¿Las equivocaciones se les quedaran grabadas para siempre?. ¿No pueden enmendarse?. ¿No puedo tener un mal día sin causarle un trastorno para toda la vida?.

A veces, también, tengo la sensación que la realidad y los consejos virtuales no van por el mismo camino. Los consejos virtuales que he estado viendo parecen que apuestan por una forma de criar mas "conservadora" por así decirlo, como si los valores de siempre los remasterizaran, los volvieran más flexibles pero sin perderlos de vista y la realidad parece que quiere romper con todo lo anterior, como si todo estuviera mal y hubiera que instaurar una forma nueva de criar. Una forma distinta con menos reglas, menos estricta, donde el niño participa mas, interactúa en su propia crianza. Para mí entender es como si virtualmente aconsejaran que las madres y los padres no perdieran el control aunque sin olvidar la parte divertida, sin volvernos gris porque en la realidad el control parece que está compartido (y no siempre a parte iguales) con el niño, por así decirlo. 

Además a parte de que estoy suspensa he descubierto otra cosa aunque esto ya lo intuía: 

¡Soy bipolar!.

Porque peco de mucho y al mismo tiempo peco de poco. Encajo en casi todos los patrones... en casi todas las etiquetas.

Siempre hay una o dos de esas 10 cosas que no debes hacer si no quieres ser una madre esto que coincide conmigo pero también hay una o dos de esas 10 cosas que no debes hacer si no quieres ser una madre lo otro que coinciden conmigo... 

¿Cómo es posible sin son madres opuestas?. (Vale que soy una persona bastante versátil pero esto es pasarse).

En realidad era una pregunta retórica porque tengo la respuesta. Y no solo que soy bipolar... que también. Es que yo no siempre actúo de la misma forma. Depende del día, del momento, de la situación, de la compañía, de mi talante en esa etapa de mi vida, de las circunstancias... depende de tantas cosas... No siempre soy miedosa. No siempre soy mandona. No siempre soy controladora. No siempre soy despreocupada. No siempre soy pasota. No siempre soy egoísta. No siempre soy cómoda. 

No soy perfecta... lo sé y lo admito. Más bien soy una perfecta madre imperfecta que hace lo que puede para pulir sus imperfecciones. Aprendo de mis errores o por lo menos lo intento. Me reseteo a diario. Me reinvento cada día. No soy la misma madre que era cuando me sentía como si jugara a las casitas con mi primer peque recién estrenado.  

Estoy a favor de los consejos porque siempre se aprende algo pero seguirlos no es una obligación, ni cuando te los dan, pidiéndolos o no, o cuando lo lees . Hace poco me comentó una persona: 

- He notado que tu peque...(cualquier cosa que alguien piense que es un comportamiento "anómalo" por lo que sea). Seguro que ya habrás leído sobre el tema... 

Y yo me pregunté si le digo que no, me señalaran por la calle: 

"Esa es la madre que no lee libros para informarse aunque su peque tenga un comportamiento "anómalo" (la normalidad está sobrevalorada) y no encontrará trabajo por su culpa".

¿Y si me estoy pasando de tranquila?, me pregunté después.

¿Cual es mi papel como madre?. ¿Cuando me paso?. ¿Cuando me excedo?. ¿Tener o no tener el control?... esa es la cuestión. El control... un tema delicado. 

Por ejemplo, sé bien que como madre a veces intentamos controlar el mundo entero solo para que nuestro hijos no sufran (algo imposible por otra parte). Si hace falta intentamos que el mundo deje de girar. Pero como entendió Alegría al final de la película Inside out, la tristeza es necesaria aunque nos duelan ver sus efectos y nos frustre no poder controlarla.

El otro día, cuando mi peque lloraba amargamente porque un amiguito le había dicho esto o lo otro o le había hecho esto o lo otro, el pan nuestro de cada día, y aunque yo estaba rota por dentro de verlo sufrir más lo de lo que le corresponde a un cuerpo tan pequeño, vi la luz. 

Mi papel, a parte de estar ahí por siempre, es protegerlo y una forma de protegerlo es darle las armas necesarias (figuradamente hablando claro, me refiero a palabras y no a nunchakus) para que poco a poco aprenda a librar sus propias batallas y tanto él como yo tenemos que aprender que las batallas a veces se pierden. Supongo que a nuestras madres y a nuestros padres tampoco les gustaría vernos perder nuestras batallas pero nos hemos levantado y como lo que no te mata te hace mas fuerte, yo soy mas fuerte gracias a todas las veces que perdí una batalla... que fueron muchas. 

Y como yo no estoy siempre con mis peques, tengo que intentar proporcionarles las armas necesarias para que estén bien aunque yo no esté para ser su guardaespaldas. Y como yo no estoy siempre con ellos les intento enseñar que me tienen que contarlas cosa que les pasan, para que intentemos buscar una solución juntos. 

Y después de haber escrito todo esto, lo admito seguiré leyendo consejos que me puedan ayudar a criar a mis peques mejor aunque también os digo que no voy a seguirlos a rajatabla, más bien haré como cuando leo una receta de cocina que me gusta, no la sigo al pie de la letra, la adapto a mi  y a mi intuición.

Seguiré leyendo pero también escuchando... porque a veces los mejores consejos no los he encontrado a un click de mi móvil, fueron palabras dichas por personas que como yo aprendieron mediante el método ensayo error y aunque parezca que nuestra generación es la que ahora tiene la razón, sin la anterior no tendríamos algunas de nuestras virtudes hoy en día. Yo por lo menos.

Y hasta aquí mi post de hoy. Nos vemos pronto.

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