Cuando el diablo se aburre...

Publicado en por La bea

Cuando el diablo se aburre...

Ya lo decía mi madre: Cuando el diablo se aburre...

Se ve que Thor o el dios que sea que lleva los días de lluvia, estaba aburrido. No estoy muy segura de como se reparten las competencias por ahí arriba. No sé si hay un dios específicamente para los truenos y otro específicamente para la lluvia o puede que Thor esté liado con Los vengadores y hayan puesto a un becario en su lugar... en fin la cuestión es que el que se dedique a llevar el mal tiempo estaba graciosillo o quizás le haya dado por hacer de científico loco y experimentar con elementos que no pueden mezclarse como el agua y el aceite o los peques, los días de lluvia, un macro puente sin colegio y no poder irte de vacaciones. 

Yo tengo dos peques. Los padres y madres que hemos tenido varios peques solemos decirle a los demás que lo hemos hecho así para que tengan alguien con quien jugar, para que jueguen juntos. Lo que pasa que el concepto que nosotros tenemos de que jueguen juntos y el que tienen los peques puede llegar a ser algo distinto.

Cuando yo pensaba en tener peques, en tener varios peques, para ser exactos, me los imaginaba en su habitación jugando juntos en perfecta armonía como si fueran La tribu de los Brady o algo así pero la realidad es un poco distinta. Ellos juegan en armonía... vale, aceptamos pulpo... cinco minutos, más o menos... ¿y el tiempo restante?. Pues o están porfiando por cada punto del juego que sea o se cansan de jugar con los juguetes y prefieren jugar al kárate- sofá, con la inevitable consecuencia de darse con la mesa que está justo en frente y tener que salir corriendo al centro de salud con uno de los peque sangrando.

Con Moglyw va alguna que otra... que me decía mi madre tendrás que cambiar la mesa.... o- pensé yo- también puedo cambiar de niño porque la mesa es la misma desde hace mil años (y eso sin exagerar) y Bay Max no se ha hecho nada con ella o contra ella más bien. Para ser justa, éste mundo se rige por causa y efecto. El efecto es que Moglyw se da con la mesa del salón y la causa es que Bay Max lo empuja...

- Ha sido sin querer...

- Si no jugarais al kárate- sofá no pasaría.

Para los días en que el tiempo está revuelto, tenemos una gran aliada: La tecnología. Pero ésta vez decidí no abusar de ella, que no es lo mismo que decir, que decidí no usarla.

Pensé: ya que tenemos tanto días voy a pasar tiempo con mis peques... pero tiempo de verdad, tiempo de calidad que lo llaman ahora. Tiempo en el que voy a sentarme a jugar con ellos en vez de estar arengándolos para que hagan lo que les toque hacer en ese momento... ya sea las tareas, ducharse o sentarse a comer. Pues eso es lo que siempre decimos todos los padres y madres ¿no?... que queremos pasar más tiempo con nuestros peques... y eso hice.

Voy a intentar hacer cosas con ellos- me dije- pero sin salir de casa.

Intento Nº1. Cocinar: 

Había comprado unas masas de pizzas para que nos entretuviéramos haciéndolas pero nunca encontraba el momento adecuado. Un momento sin prisas, ni obligaciones. 

El momento ha llegado- pensé y me fui directa a la cocina.

- Venga- les dije a los peques- Vamos a hacer una pizzas. 

- Ahora vamos...

Saqué la masa.

- Venga que estoy empezando.

- Si, ahora vamos...

Empecé a ponerle ingredientes.

- Ya he empezado.

- Si, si ahora vamos...

Y nunca vinieron... mentira, vinieron a comérselas.

¿Y mientras que hacían mis peques?. No sé, jugando al kárate- sofá, supongo.

Intento Nº 2. Hacer manualidades:

Tengo de todo para hacer manualidades pero nunca terminamos de arrancar. Siempre estamos diciendo:

- Vamos a hacer esto... vamos a hacer lo otro

Pero o nos falta material o ganas o no nos queda tiempo después de las tareas. A veces cogemos la plastilina, la arena de colores... pero son en pocas ocasiones. Admito que lo suelo posponer por que me da pereza limpiarlo todo después.   

El momento ha llegado, pensé y saqué todo mi arsenal. La goma eva, las cartulinas, el papel maché y como estoy muy loca hasta la purpurina...

- ¿Venga que hacemos?

Les pregunté cuando estuvo todo dispuesto.

- Un león. 

- Vale.

- Mamá, ¿nos ayudas?

- Claro.

- Empieza tú mamá que ahora venimos. Vamos a coger una cosa...

- Vale. No tardéis.

Nunca vinieron. Eso sí, ya tengo una maestría con el papel maché que si hace falta puedo presentar Art attack .

¿Y mientras que hacían mis peques?. No sé, jugar al karate- sofá, supongo.

Intento Nº 3. Hacer puzles:

Tenemos puzles de todo tipo pero casi nunca los hacemos. Los de pocas piezas, sí, a veces, pero los que tienen más piezas... cuesta más encontrar el momento de dejar una mesa inhabilitada.

El momento ha llegado, pensé y saqué todos los puzles que tenemos. Los fáciles y los difíciles.

La cosa empezó bien. Empezaron con los fáciles. Hicieron uno, dos, tres... Esto va viento en popa, pensé. Estaban tranquilos y entretenidos. Entonces los puzles se empezaron a complicar.

- Mamá, ¿nos ayuda?.

- Si, claro.

Pongo una pieza, dos, tres... estoy totalmente concentrada... me envuelve un silencio absoluto... ¡Espera!... ¿Silencio?... ¡Algo va mal!. Miro a mi alrededor y estoy sola... los peques se habían  escaqueado. Me habían dejado sola haciendo puzles de delfines con sombreros y de gatos en monopatín.

¿Y mientras que hacían mis peques?. No sé, jugar al kárate- sofá, supongo.

Intento Nº4. Hacer legos:

Nunca encontramos el momento para reconstruir esos legos que de jugar con ellos se encuentran ya a medio montar y ni los arreglamos ni los destrozamos del todo.

El momento ha llegado, pensé y les pregunto a los peques:

-¿Destrozamos los legos y así podéis crear cosas nuevas? 

- No. Mejor los arreglamos. 

Cogemos las instrucciones. La cosa empezó bien. Ellos reconstruyendo y yo supervisando. Cuando vamos por el paso nº 20:

 - Mamá, ¿porque no los terminas de arregla tú y nosotros te damos las piezas?.

- Vale.

La cadena empieza bien pero de pronto los engranajes empiezan a fallar y las piezas no llegan. Los miro. Han construido otra cosa con las piezas. ¡Estupendo!. Me gusta que usen su imaginación. Entonces se dan cuenta de que he dejado de reconstruir.

- Mamá, termína por favor- me piden

- Vale pero necesito las piezas con las que estáis jugando.

Y contra todo pronóstico me las dan. Están empeñados en que los reconstruya pero como tenemos una caja llena de piezas de repuesto, se las doy para que sigan creando. Ellos a lo suyo. A juntar dos piezas de legos e imaginarse que es una nave espacial y con acompañándolo de todo tipo de efectos especiales y onomatopeyas que sus bocas podían crear. Mientras yo a lo mío.

Afirmo que construir legos entretiene mucho... estoy pensando en pedirme la estrella de la muerte para los Reyes Magos.

¿Y mientras mis peque que hacían?. Estuvieron creando... durante un tiempo y luego estuvieron jugando al kárate- sofá. Ésta vez no lo supongo, lo sé. Escuché el PUM y el llanto del de siempre, (el que siempre se da con la mesa, no el del otro, el de siempre), que viene después.

El pum y el llanto son como los rayos y los truenos. Ves uno y sabes que inmediatamente el otro viene detrás. Con suerte no tuvimos que salir corriendo al centro de salud a que cosieran al de siempre. Menos mal, porque iba a parecer que estaba echo de retales, como Sally (de pesadilla antes de Navidad).

Intento Nº5. Los juegos de mesa:

Tengo unos pocos juegos de mesa. A veces jugamos, pero no sé exactamente el porqué llevábamos un tiempo sin usarlos.

El momento de usarlos de nuevo ha llegado, pensé y saqué uno al azar.

Nos pusimos a jugar... se mascaba la tragedia... uno de los dos peques ganó. Parecía que había ganado la Champions League y el otro peque perdió. Se enfadó y revoleó las fichas y el tablero...

¡Ah!, vale. Ya me acuerdo exactamente porque llevábamos un tiempo sin usar los juegos de mesa.

Esta vez no hubo kárate- sofá pero hubo llanto igualmente.

Intento Nº6. Hacer una cabaña con mantas:

Cuando eran más pequeños empantanábamos el cuarto de juegos y lo llenábamos de mantas y como podía les hacía una especie de cabaña con ellas. Pero en el día a día es complicado encontrar tiempo para hacer algo así. 

Ha llegado el momento de retomar las cabañas, pensé, pues cuando me de cuenta han crecido y ya no voy a poder hacerlas más y me arrepentiré y cogí unas mantas y unas pinzas.

- ¡Vamos a hacer una cabaña entre los tres!.

Le doy un pico de una manta a un peque y el otro pico al otro peque y yo me encargaba de las pinzas.

- Mamá, Moglyw tira mucho de su lado y se escapa mi pico de las manos... 

- Mamá, Bay max tira mucho de su lado y se me escapa mi pico de las manos.

Esta vez fui yo quien los mandó a que jugaran al kárate- sofá.

La cabaña fuerte me quedó precioso, pequeña pero muy acogedora. A los peques también les gustó mucho. Entraron como un torbellino y las pinzas salieron volando y se les cayeron las mantas encima. Se entretuvieron mucho haciendo la croqueta con las mantas y encontraron una nueva modalidad para sus peleillas: kárate- croqueta entre mantas. 

Vida útil del fuerte: Un segundo... dos como mucho. 

Intento. Nº7. Montar el scalextric:

Tengo un scalextric pero no lo solemos montar porque inhabilita toda una habitación. 

El momento de montar el scalextric ha llegado, pensé y saco el scalextric y todas las pistas extra. 

Nos ponemos a montar un circuito. No el de serie, otro. El que nos marque nuestra imaginación. Al decir nos ponemos a montarlo, quiero decir que yo me pongo a montarlo.

¿Y mientra mis peques que hacían?. Pues esta vez no jugaban al karate- sofá. Jugaban con los coches del scalextric y con las pistas que yo no usaba, con los quita miedos, con la caja del scalextric...

Monto el circuito. ¡Espectacular!. Lo prueban. Dan una vuelta, dos y de pronto el circuito de repente se llena de pequeños coches  metálicos, los de toda la vida... un atasco increíble. Ni la M-30 un día laborable de lluvia.

Aún así me alegré mucho de haberlo montado. Hemos jugado muchísimos... mi pareja y yo quiero decir. 

Intento Nº8. Una super bañera con espuma:

En el día a día casi nunca hay tiempo para una bañera y menos con espuma. Una ducha al estilo flash y mucho es.

El momento ha llegado, pensé y les preparé una super bañera de espuma. Estaban encantados.

- Voy a por los pijamas - les digo una vez metidos dentro.

Tardé un abrir y cerrar de ojos. Pongo la mano en el picaporte y a través de la puerta escucho risas, muchas risas, risas sospechosas. Abro la puerta del baño... y parece que estoy en Sierra Nevada.... la bañera se ha convertido en una cordillera de montañas de espuma blanca, está a apunto de desbordarse...

Nota mental: No dejar el bote de espuma de baño a su alcance.  

Al final me resigné.

Voy a recoger y limpiar y luego o les pongo la tele o desafió a la lluvia y a mi temor a derretirme si me mojo y me los llevo a un parque de bolas, pensé. 

Después de tantos intentos fallidos para entretener a mis peques, la casa parecía una leonera. Me pongo a pasar el aspirador escoba.

- Mamá, ¿te ayudo?- me pregunta uno de los peques.

- Vale. 

Y le dí el aspirador escoba.

- ¿Y yo?- me pregunta el otro.

- Vale.

Y le dí un plumero.

Estuvieron entretenidísimos limpiando. Más que con todos mis intentos. Estuve tentada de sentarme en el sofá a leerme un libro mientras me tomaba una copa... pero me dio reparo...

Y dejó de llover, por fin... pero ya era lunes. 

¿Te has entretenido este puente?- me preguntaron- ¿Que has hecho?.

He estado muy entretenida. He hecho de todo. He hecho pizzas. He hecho un león de papel maché. He hecho puzles de gatos en monopatín y delfines con sombrero. He reconstruido legos. He  recuperado las fichas de un juego de mesa que estaban desperdigadas por todo mi salón. He hecho un fuerte con mantas. He jugado al scalextric y estuve recogiendo espuma de baño....

Y hasta aquí mi post de hoy. Nos vemos pronto.

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