Mañana de compras.

Publicado en por La bea

Mañana de compras.

¿A veces no os ha pasado que ves a alguien con una prenda de vestir que le queda de miedo y luego tú encuentras esa misma prenda (o similar) en una tienda y vas y te la pruebas y no te queda igual?.

Te miras en el espejo y piensas:

- Madre mía. Algo va mal. Esto no debía de quedar así.

Es, más o menos, como cuando Bay Max empezó a aprender a tocar la flauta y sonaba como un gato atropellado, que es lo normal cuando estás aprendiendo. Entonces su padre cogió la flauta y empezó a tocarla. Sonaba estupendamente. Bay max me mira y me pregunta muy sorprendido.

- ¿Así suena la flauta?

- Bueno no siempre. Cuando la toca tu padre sí pero si la hubiera tocado yo, sonaría mucho peor.

...

Pues eso pero con la ropa.

Hay personas (a la que no odio ni nada de eso) a las que todo le queda bien. Se ponen un pantalón, les queda bien. Se ponen una falda, les queda bien. Se ponen una bolsa de basura y también les queda bien. Siempre parecen salidas de una revista. ¿Eso como se hace?.... .Y luego esta la gente corriente, que se las apaña como puede.

A veces, cuando voy de compras o mas bien salgo a intentar comprarme algo, todo me queda como si fuera una bolsa de basura... otras veces no. Otras veces, las menos, todo me queda de fábula y eso sin haber bebido ni nada y con el mismo de cuerpo de siempre. ¿Porqué será?.

Ir de comprar depende mucho de tu estado de ánimo.

El día que te miras al espejo y te irías corriendo a hacerte la cirugía estética de toda tú. Ese día mejor no vayas de compras. ¿Para qué?. Solo va a servir para que canserte.

Pero el día que te miras al espejo y te preguntas que tiene Angelina que no tengas tú, ese día... deja la bebida y además sal de compras, te va gustar como te queda todo, que no es lo mismo a que te quede bien... porque los días Acuarius son peligrosos. Te gustas a ti mismo. Sales de compras y te vienes arriba... todo te queda bien o así lo ves tú. Después llegas a casa y te pruebas lo que te has comprado y pasa un poco como con los espejos de la feria, que distorsionan la realidad. En la tienda te veías estupenda y en tu casa, te ves fatal y te preguntas: "¿Y yo porque me he comprado ésto?". Los días Acuarius son peligrosos porque te ves tan bien que te vuelves un poco kamikace. Estás tan fantástica que te da por innovar, por probarte ropa que otro día cualquiera nunca no te probarías y lo peor de todo, es que te la compras y cuando vas a de camino a casa, te asalta un pensamiento inquietante: "Creo que no me debería de haber comprado eso. ¿En que estaría yo pensando exactamente para comprarme algo así?. No es mi estilo". ¿Y qué pasa?. ¿Lo descambias?. No. ¿Porqué?. No lo sé. Es bonito. Te gusta. Pero te ves rara. No te ves tú misma. Quieres ponértelo pero nunca encuentras el momento adecuado.

También hay personas (a las que no odio, ni nada de eso) que tienen estilo de serie. Innato. Nacieron con él. No es que todo les quede bien. Es que saben qué ponerse y ponérselo de la forma adecuada para que les quede bien. Se entienden con la ropa. Hablan el mismo idioma. Luego están los erasmus (no propiamente dicho, claro) que se entienden con la ropa... a duras penas. No hablan del todo su idioma, más bien, lo chapurrean y después está la gente corriente que se las apaña como puede, a veces mejor a veces peor, a veces parecen que les hubieran tirado la ropa de un quinto piso (como decía mi madre y ahora digo yo, obviamente). (No me lo decía a mí... era a una amiga).

Puede que os preguntéis, ¿de qué estás hablando exactamente?. Cojo una prenda de ropa al azar. Por ejemplo: Un fular.

Hay personas que cogen el fular se lo ponen como si estuviera indignada, ya sabéis cogiendo una punta del fular y haciendo como que van a echar a volar pero luego se arrepienten y solo se envuelven con él. Como cuando sentían que les habían hacían un desaire... en el siglo XIX. En fin, cogen el fular parecen que van a echar a volar pero no, dan dos meneos de cabeza en modo centrifugadora y están de revista pero otras personas hacen lo mismo y son la vieja de la fabada... con tortícolis.

También hay otras personas (a las que no odio ni nada de eso) que hasta en chándal parecen que van a una boda. La verdad que el chándal, es una prenda que en eso de favorecer, se hace de rogar porque lo normal es que cuando vas en chándal parezcas que no tenías muchas ganas de quitarte el pijama pero tenías que salir a la calle y que has cogido lo primero que has visto... vamos, más o menos, lo que es. Vale, a veces también se usa es para hacer deporte pero es fácil diferenciar quien va en chándal por comodidad y quien por deporte... o ¿no?.

También hay personas (a las que no odio no nada de eso) que da igual que estilo tengan o la moda que sigan, que siempre les favorece. Después están los que cambian de estilo... y ganan. Los que cambian de estilo... y pierden. Los que te preguntas porque no cambian de estilo y aquellos que cambian de estilo, solo a veces, pero normalmente suelen usar el estilo menos favorecedor y cuando eligen el que más le favorece, te preguntas, ¿porque no irá siempre así?.

Bueno,¿ y a qué viene todo ésto?. A que hace unos días fui de compras y yo de cualquier cosa saco un post (por eso existe otro post llamado Tarde de compras). Además volví a comprobar algo que ya sabía pero siempre se me olvida. Que existen varios tipos de ropa:

- La que piensas que te va a quedar bien pero te queda para chillar.

- La que piensas que te va a quedar para chillar y estás monísima de la muerte.

- La que piensa que si a ella le queda bien a mí también... pero no.

- La que te encantaría que te quedara bien pero sabes que no va  ser así... aun así te la pruebas por si acaso. 

- La que no quieres que te quede bien.. pero te queda bien.

- La que sabes que es tan inalcanzable para ti como Brad Pitt...

Ah y de la que haces chistes. 

En fin, pero la belleza está en el interior y lo importante es estar a gusto con una misma ¿no?. Cuando voy de compras salgo confundida.

Hasta aquí mi post de hoy. Nos vemos pronto. 

 

Etiquetado en Mi lado superficial.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post