El día de la madre.

Publicado en por La bea

El día de la madre.

Está estipulado que hoy se celebre el día de la madre. El día de todas las madres...

De las que concibieron de manera natural, de las que concibieron de manera artificial y de las que no pudieron concebir.

De las que su embarazo fue coser y cantar y de las que su embarazo fue un suplicio.

De las que parieron de forma natural y de las que le tuvieron que hacer algún tipo de intervención.

De las que su parto les dolió mucho, de las que le dolió poco, de las que no les dolió (si existen) y de las que no tuvieron parto (literalmente hablando). De las que tuvieron un parto interminable y de las tuvieron un parto exprés. De las que tuvieron un parto sin complicaciones de ningún tipo y de las que tuvieron menos suerte y su parto se complicó.

De las que tuvieron varios hij@s en uno solo parto y de las que tuvieron varios hij@s en varios partos. 

De las que solo dieron el pecho (mucho o poco), de las que solo dieron biberón y de las que alternaron ambas opciones.

De las que trabajan fuera de casa, (ya sea media jornada, jornada partida o jornada completa. Ya sean muchas o pocas horas), y de las que no (ya sean paradas, jubiladas... o que no trabajan fuera de casa y punto). 

De las que se pidieron una excedencia y de las que no. De las que pidieron reducción de jornada y de las que no. De las dejaron de trabajar cuando llegó su peque y después de un tiempo volvieron a trabajar de nuevo y de las que no. 

De las que pudieron decidir cual de todos esos camino tomar y de las que no pudieron. De las que, según parece, tienen opciones y de las, según parece, no las tienen. 

De las que tienen un elenco familiar que las ayuda y de las que no tienen a nadie a quien recurrir.

De las que pueden ver a su hij@ a diario y de las que, por las circunstancias que sean, no tienen ese privilegio.

De las que están solteras, casadas (con papeles o sin ellos), separadas, divorciadas o viudas (con nueva pareja o sin ella). 

De las que tienen un solo hij@, (lo hayan pretendido o no), y de las que tienen varios, (lo hayan pretendido o no).

De las que sus hij@s (lo hayan pretendido o no) se llevan tan poco que casi pasan por mellizos y de las que (lo hayan pretendido o no) su hij@ mayor pasa, casi, por el padre o la madre del pequeñ@.

De las que eran muy jóvenes cuando tuvieron a su hij@ y de las que ya no eran tan jóvenes.

De las no buscaron tener a su hij@ y de las que lo buscaron con premeditación y alevosía.

De las que tienen que lidiar con bebés, con todo lo que eso conlleva. De las que tienen que lidiar con niñ@s, con todo lo que eso conlleva. De las que tienen que lidiar con adolescentes, con todo lo que eso conlleva y de las que ya lidian con adultos, con todo lo que eso conlleva.

De las que saben lo que quieren y de la que no. De las que saben a donde van y de las se encuentran perdidas. De las que tiene un rumbo fijo y de las que no lo tienen... aún.

De las que lo intentan tenerlo todo bajo control y de las que se dejan llevar. De las nunca se olvidan de llevar consigo un "por si acaso" y de las que ni piensan en ello. De las que nunca se olvidan de nada de nada y de las que se olvidan de todo.

De las no cortarán nunca el cordón umbilical aunque su hij@ ya sea más alt@ que ella y de las que tienen claro que lo cortaron al nacer.

De las que siempre han llevado a su hij@ a todos lados y de la que se lo llevan solo a algunos. De las que no van a ningún sitio sin su hij@ y de las que sí.

De las que siempre han abrigado tanto a su hij@ que parecía el muñeco michelin y de las que siempre lo han llevado, más ligerito de ropa.

De las que tienen tiempo y de las que no.

De las que nunca encuentran el momento adecuado para anteponerse a su hij@s y de las se que dicen a si mismas: ¡Que coño!. ¿Si yo no miro por mi... quién va a hacerlo?. De las que nunca encuentran el momento adecuado para hacer lo que les gusta y de las que lo buscan debajo de las piedras... si hace falta.

De las que son tan tranquilas como el Buda y solo les falta levitar y de las que son tan nerviosas como un a conejillo asustado.

De las son muy escrupulosas y de las que no son nada escrupulosas. De las que les ha faltado meter a su hij@ en una burbuja de plástico y hacerlo rodar por el mundo y de las que su hij@ se ha criado como Tarzán pero sin monos.

De las que gritan mucho, de las que gritan poco y de las que simplemente no gritan. De las que riñen mucho, de las que riñen poco y de las que no riñen nunca. De las que son como la señorita Rotenmeyer y de las que son como Julie Andrews en sonrisas y lágrimas.

De las que nunca han tenido reparos en hablar de los pro y contra de la maternidad (que los tiene, como todo en este mundo) y de las siempre han hablado de lo pro con facilidad... pero hablar de los contra, por lo que sea, les cuesta un poco más.

De las que pueden y quieren darle a sus hij@s todo lo que piden y más, de las que pueden dárselo pero no quieren, de las que quieren pero no pueden y de las que no pueden pero tampoco querrían si pudieran. 

De las que les preocupa que sus hij@s tengan cierto tipo de alimentación y de las que les preocupa menos. De las que les preocupa mucho que su hij@s coma y de las que les preocupa menos.

De las que les hacen a sus hij@s todos los disfraces y de las que los compran ya hechos.

De las hacen manualidades con sus hij@s y de las que no.

De las que les gusta cocinar y de las que lo odian.

De las que hacen bizcochos y de las que nunca encuentran el momento adecuado para la repostería. 

De las puntuales y de las impuntuales.

De las dormilonas y de las madrugadoras.

De las hogareñas y de las callejeras.

De las que creen que se hacen las cosas de una manera y de las que creen que se hacen de otra. 

...

De las que son de un tipo y de las que son de otro. En la variedad está el gusto.

De las que sus circunstancias son unas y de las que sus circunstancias son otras muy distintas. Hay tantos tipos de madre como circunstancias.

Pero todo esto, no es importante.

Lo importante es que todas somos igual de madres y que para todas nosotras nuestros hij@s son lo más importante del mundo y que todas nosotras nos preocupamos por ellos más que por nosotras mismas y que todas nosotras, da igual como fue el día que tuvimos, le hemos damos un beso de buenas noches a nuestros peques antes de dormir y que todas nosotras, antes de acostarnos, hemos mirado si nuestros peques se han destapado o necesitaban algo y da igual la edad que tengan nuestros hij@s siempre nos preocuparemos por ellos.

Nadie es más madre que ninguna, aunque a veces lo pensemos. No deberíamos hacer que otra madre se sienta mal consigo misma y menos aún para sentirnos mejor con nosotras mismas.

Es más lo que nos une que lo que nos separa y no deberíamos olvidarlo nunca. 

Todas, desde que somos madres, tenemos sueño todo el tiempo y a todas de nuestros hij@s nos han quitado el sueño alguna vez. Todas hemos tenido ganas de llorar, alguna vez, porque nos hemos sentido sobrepasadas. Todas hemos tenido dudas y todas nos hemos preguntamos, alguna vez, si lo hemos echo bien, así como en qué nos hemos equivocado.  

Por todo esto, no deberíamos tirar piedras sobre nuestro tejado. No somos rivales. Jugamos en el mismo equipo, en un juego, que sabemos, que es agotador y desconcertante y aunque nuestras circunstancias no sean las mismas, podemos hacernos una idea por lo que están pasando las demás. Podemos hacernos una idea como se siente alguien cuando lleva una noche tras otra sin dormir y podemos hacernos una idea como es vivir con esa culpabilidad inherente a ser madre, inherente en nosotras mismas.

No deberíamos olvidar que nos necesitamos. Seguro que en algún momento habéis necesitado que otra madre os escuche y os comprenda. Seguro que en algún momento habéis necesitado que otra madre os haga un favor. Eso es así. Para eso estamos... para ayudarnos las unas a las otras y más en una sociedad donde la conciliación laboral es una utopía y en algún momento se necesita la ayuda de otra madre. Por todo eso y más deberíamos ser más transigentes entre nosotras.

Pienso que solo hay una manera correcta de ser madre, hacer lo que crees que es mejor para tu hij@ y no causarle ningún mal... a partir de ahí todas las opciones son correctas.

Y recordad, que sé que lo sabéis pero a veces se os olvida,  anteponeros a nuestros hij@s, no es quererlo menos.

Antes de despedirme me gustaría decir que como mujer que soy, creo que todas, de una manera u otra, somos unas luchadoras, y como madre que soy, creo que todas, de una manera u otras, somos unas luchadoras. Pero a veces la vida y sus circunstancias... de mierda... puede superarnos... y por eso hoy, especialmente, mis pensamientos están:

Con todas aquellas madres que, tristemente, no siguen con sus hij@s, porque abandonaron este mundo.

Con todas aquellas madres que, sus hij@s, tristemente, ya no están con ellas, porque abandonaron este mundo.

Con todas aquellas madres que tiene que vivir, día a día, con la incertidumbre de que les habrá pasado a su hij@.

Con todas aquellas madres que sí saben que les pasó.

Con todas aquellas que tienen que lidiar con alguna enfermedad, física o mental, de su hij@.

Con todas aquellas madres que tienen que lidiar con una enfermedad, física o mental.

Con todas aquellas que tuvieron que emigrar dejando a su hij@ atrás.

Con todas aquellas madres que no viven en la cara buena del mundo.

Con todas aquellas madres que les tocó vivir y les toca vivir situaciones incomprensible y devastadoras... devastadoramente incomprensibles...

Con todas las que estáis sufriendo.

Hasta aquí mi post de hoy. Nos vemos pronto... o eso espero.

 

 

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