Ser madre perjudica gravemente tu puntualidad.

Publicado en por La bea

Ser madre perjudica gravemente tu puntualidad.

Ayer quedé con una amiga. Mi amiga está embarazada y la última vez que la vi, escribí uno de mis post más largos llamado: Mi lista de consejos/advertencias o lo que sea para una amiga y demás madres primerizas que quieran leerlo. Y desde ayer ando dándole vueltas a la conversación que tuvimos y ¿qué hago cada vez que algo me ronda la cabeza?. ¡Exacto!. Escribir un post. Conclusión: voy a quedar más a menudo con esta amiga.  

Es curioso, a veces, pasas un buen rato charlando con alguien y cuando se ha ido, te das cuenta de que te han quedado muchas cosas por decir.

Ayer mi amiga y yo hablamos de muchas cosas. Al estar ella embarazada, mayormente nos centramos en el "tema bebés". Yo le conté bastantes anécdotas mías y de mis peques. En un momento dado la conversación giró en torno a dar el pecho y de lo tedioso que puede llegar a ser si el peque te sale comilón.

Mis peques fueron tragones. Comían cada dos horas aproximadamente. No me quedaba tiempo para casi nada. Recuerdo estar comiendo a la misma vez que les daba el pecho. Ella me contó que la matrona le había recomendado que saliera, que no dejara de quedar con sus amigos. Y mi amiga se preguntaba como iba a hacerlo si el futuro bebé le daba poco margen de tiempo entre toma y toma.

Yo le conté una anécdota:

Al poco de tener a Bay Max tuvimos una comida familiar. Ilusa de mí, quedé a una hora concreta con mi familia. Empecé  pronto con los preparativos:

- Le dí de comer al peque. 

- Le cambié los pañales.

- Lo vestí.

- Me vestí yo.

- Preparé una maleta como para mudarme de casa... ya sabéis: pañales, ropa de cambio, el cambiador... y todos lo etcéteras posibles, más todos los por si acaso que se me ocurrieron.

- Montamos al peque en el capazo y a éste a su vez en el coche y le pusimos toda la seguridad pertinente. 

Ya estábamos a punto de irnos. ¡Viva!. Entonces mi pequeño Bay Max se despertó de repente y empezó a llorar como si se hubiera tragado la sirena de un camión de bomberos. Causa: pues según parece no había comido en un mes o eso se deducía de sus lloros.¿Que hice?. Llamé a mi familia y le dije que empezaran sin mi, que ya me incorporaría yo cuando pudiera. Y así fue.

Lo que se me olvidó decirle a mi amiga y por eso lo escribo aquí, es que cuando eres madres y más aún madre de un bebé tu puntualidad queda bastante mermada. Es cierto que cada persona es un mundo. Quizás en mi caso mi puntualidad no haya mermado  demasiado porque, ya de serie, yo no era muy puntual, pero tengo amigas que eran sí eran bastante puntuales y desde que son madres dejaron de serlo.

¿Porque ocurre esto?. Porque los peques lo dejan todo para del  último minuto.

Cuando son bebés, es normal. Los bebés viven en el libre albedrío. Comen cuando tienen hambre, duermen cuando tienen sueño... vamos, que son los "Reyes del Mambo". Y eso dificulta bastante tu vida social. Como ya conté antes, has quedado con alguien y justo en ese momento el bebé te pide comer desconsoladamente.

También puede pasar que cuando tienes al bebé listo para salir, el bebé se cague de esa forma que tienen los bebés que no hay pañal que impida fuga alguna y se manche entero, por lo que lo tienes que cambiarlo de nuevo. 

O puede ocurrir que tengas al bebé listo para salir y en ese preciso momento se vomite entero y tengas que cambiarlo.

O lo que es peor que vomite sobre ti o sobre tu pareja y seáis vosotros los que os tengáis que cambiar.

O que os cague encima...

Sé que puedo parecer un poco escatológica, pero es que los peques son escatólogicos... y los bebés más aún.

Una vez pasada la etapa bebé parece que ya no hay porqué llegar tarde... ¡Error!... van creciendo y van encontrando distintas maneras de retrasarte, aparte de las formas de siempre, como: 

- Mancharse. Mancharse en el último minuto no tiene edad. Ya sea de pipí o de caca, ya sea con un rotulador que no sabes de donde lo ha cogido o con una galleta que no sabes porqué se la está comiendo si estáis saliendo para ir a comer.

También es muy normal que le entren ganas de hacer caca nada más abras la puerta de casa para iros.  

O puede pasar que justo cuando estéis montados en el coche uno de los peques se caiga del coche y se haga un chichón enorme en la frente... o cualquier otro pequeño accidente que haga que tengas que llamar para decir que te retrasas o directamente que no vas. En el mejor de los casos solo tienes que calmarlo y curarlo, ya sea con la barrita milagrosa, que toda madre lleva en el bolso, si se trata de un chichón o con agua oxigenada o alcohol (que quita el dolor) y una tirita "quita sofocónes", si se trata de una herida o en el caso de accidentes más aparatosos ir la centro de salud a que le cosan.

O puede que estéis saliendo por las puertas y te diga que se encuentra mal. Le pones la mano en la frente y resulta que está caliente. Le pones el termómetro y descubres con sorpresa que tiene fiebre. ¡Pero si hace un minuto estaba pegándose con su herman@!.

O puede pasar que los hermanos se estén pegando y tengas que dejar de arreglarte para separarlos... pero por alguna extraña razón, al minuto vuelven a estar juntos de nuevo, como si en vez de peques tuvieras imanes con forma de peques y a los cinco minutos vuelven a estar pegándose y tienes que volver a dejarte de arreglar e interponer entre ellos una orden de alejamiento, si quieres terminar de arreglarte en algún momento.

O puede que justo en el momento de iros le moleste algo de lo que le has puesto y lo tengas que cambiarselo, como los calcetines. Es increíble que algo tan fino como la costura de los calcetines puedan llegar a molestarle más que cuando llevan media playa en los zapatos.

O puede que te monten un pollo porque no le guste algo de lo que le has puesto y como vas con prisa y no quieres discutir, se lo cambias. 

O ha ido a beber y se ha mojado entero y lo tienes que cambiar.

O se ha echo pipí fuera del water y tengáis que poneros a limpiarloo cualquier otra versión de manchar algo y que tengáis que dejar de arreglaros y poneros a limpiar.

Me he fijado que es usual que cuando quedo con alguien que tiene peques y que no llega a la hora, me diga: "Es que justo salíamos cuando el peque..." otras veces soy yo la que lo digo. Pueden parecer simples excusas pero sé por experiencia, que la mayoría de las veces, no lo son... es la vida misma.

Seguro que se te ocurre muchas más formas en la que ser madre perjudique gravemente tu puntualidad que a mi se me hayan olvidado o quizás no conozca porque nunca me haya pasado como que te tiren las llaves del coche o de casa al water. Si es así, escríbelas. Me gustaría conocerlas.

Y hasta aquí mi post de hoy. Nos vemos pronto.

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