¿Sabes que me ha pasado hoy?: El incidente.

Publicado en por La bea

¿Sabes que me ha pasado hoy?: El incidente.

¿Sabes que me ha pasado hoy?. Que he tenido un pequeño Incidente con el coche.

Ésto me pasó hace unos meses... y no os preocupéis las plantas no han tenido nada que ver en él. 

(Esto último pretendía ser una pequeña broma debido al título del post, el cual es el mismo que el de la película de Shyamalan). (Sí la habeís visto... lo siento por vosotros... y sino... puede que os la haya reventado un poco... pero sed positivos os he hecho que ganéis dos horas más de vida).

Volviendo al dicho incidente en cuestión. Ese día habíamos ido a comer fuera. Mi pareja y yo habíamos quedado en encontrarnos en el bar de turno. 

Así que yo fuí por un lado con los peques y él por otro y allí nos vimos. Comimos y eso y llegó la hora de irse.

Como teníamos que hacer varios recados quedamos en separarnos de nuevo. No teníamos muy claro como organizarmos y después de darle algunas vueltas los peques decidieron que los dos querían venirse conmigo. Y ese día y sin que sirva de precedente les dimos el gusto.

Así que nada, cada uno nos montamos en nuestros coches, aunque cambiados, es decir, yo que había ido en la furgoneta, al irme cogí el coche chico y viceversa. 

Tengo que decir que yo no suelo coger el coche chico.

Monté a los peques en el coche y me fuí por un lado y mi pareja se montó a sí mismo en la furgoneta y se fue por otro.

Bueno pues nada... iba yo tan tranquila conduciendo cuando llegué a la entrada de una rotonda enorme, para hacer un cambio de sentido. Como venían coches me paré. Iba a arrancar cuando el coche de atrás me pitó.

- Tiene mucha prisa el carajote éste- pensé. 

Miré por el espejo retorvisor y arranqué. Depronto escuché un ruido muy fuerte como si me hubiera comido un bordillo o algo así, cosa que no era posible porque el coche no estaba cerca de ninguno ni nada de eso. Aún así arranqué pero pasaba algo raro. El coche no iba, bien casi no avanzaba. Por lo que no tuve más remedio que poner lo pilotos y pararme a un lado de la rotonda. Un sitió pésimo para parar un coche.  

Entonces intenté bajarme del coche para ver que era lo que le pasaba. Pero me fué imposible salir, algo bloqueaba la puerta.

IntentÉ tranquilizar a los peques. Lo que significó que yo tuve que respirar hondo para así tranquilizarme yo también. Los peques no podían ver como la única adulta del coche perdía los nervios. Sí yo estaba tranquila los peques estarían tranquilos también. Como teoría está muy bien.

Así que como pude intenté quitarle importancia a lo que nos había pasado. Sabía que mi fachada tenía que mostrarles que controlaba la situación, cosa que no era cierta... tener a los peques conmigo hacía que estuviera más insegura por dentro pero que tuviera que parecer más segura por fuera. 

Salí por la puerta del copiloto que era el lado que daba a la carretera. Y pude comprobar, por fín, que era lo que bloqueaba mi puerta: el parachoques del coche. Éste se habia caido y yo lo había pisado con la rueda delantera. 

Intente sacarlo y no pude. Me metí otra vez en el coche. Lo arranqué, moviéndolo lentamente, a ver sí así se soltaba, pero nada.

Me volví a meter en el coche con los peques que permanecían bastantes tranquilos y llamé a mi pareja para contarle lo ocurrido. Me dijo que vendría enseguida. Sólo quedaba esperar.

Montados en el coche, oyendo como los demás coches pasaban junto al mío a bastante velocidad, pensé que tendía que poner los triángulos, cosa que no habia echo nunca. Pero antes debía sacar a los peques del coche no fuera a ser que algún otro coche chocara con nosotros.

Volví a salir por la puerta del copiloto, cosa que no era muy segura y saqué a los peques, por el otro lado, el que daba a la rotonda junto a la que nos habíamos parado, la cual era gigante. Aún así les dije que no se separaran de mí, cosa que sólo hizo el peque chico porque el peque grande prefirió explorar un poco.

Tengo que aclarar que la rotonda en cuestión está cubierta de cesped, está llena de setos y de arboles, es casi como un parque aunque sin tobogán y con coches pasando alrededor de él. Mientras el peque se mantuviera alejado del borde no habría problema. Pero claro con los peques nunca se sabe... . 

Así que puse los triángulos. Tarea facilísima cuando no tienes que estar pendiente de un peque que andurrea por una rotonda como sí fuera la ninfa de los bosques.

Tuve la gran suerte que al minuto se paró un chaval con una grúa.

 - ¿Has llamado a la grúa?- me preguntó sin terminar de pararse.

- Aún no... - le respondí.

Por un segundo pensé que se iba a ir con las misma, dejandome más colgada que un chupo. Pero se vé que el chaval era buena gente, quizás le diera pena verme tirada con el coche con dos peques a mi cargo.

Al fin paró y se bajó de la grúa. Me dijo que me montara en el coche y que lo arrancara mientras él tiraba del parachoques hacía fuera para así intentar liberarlo.

Pero cuando voy a arrancar el coche, no encuentro las llaves por ningún lado. Entonces saco la cabeza por la ventilla y le digo a mi peque grande que no aleje, que se quede a mi lado. Tuve que alzar la voz, por no decir que tuve que gritar para que me escuchara. 

Entre eso y que no encontraba las llaves del coche, el chaval tuvo que pensar que yo estaba como un cencerro.

- Tranquila- me dijo...

Que poco me gusta cumplir el perfil de mujer nerviosa e insegura que no puede salir de un embrollo sin ayuda.

Respiré hondo y me pensé que quizás las llaves se habían quedado dentro del maletero a la hora de sacar los traingulos, ya que estaba pendiente del "pequeño explorador". 

Mientras abría el asiento trasero del coche para así acceder al maletero llegó mi pareja.

Por fin encontré las llaves y entre mi pareja y el chaval de la grúa consiguieron soltar el dichoso parachoques. Mientras yo vigilaba a los peques, bueno que al peque grande, porque el chico no se movió de mi lado en ningún momento.

Al final tuve que ser rescastada, cosa que aunque parezca rematadamente tonto me rechina.

El chaval de la grúa se fué y no recuerdo si llegué si quiera a darle las gracias. Así que desde aquí:

"MUCHAS GRACIAS chaval de la grúa. Fuiste la única persona que se paró a ayudarme".

Estaba yo recogiendo los triángulos cuándo vino la policía a preguntarme que era lo que pasaba, sin bajarse del coche.

Se lo expliqué y le aclaré que ya habíamos terminado. El policía  iba a dar por zanjada la conversación e irse pero yo por alguna razón la alargué explicándole porqué los peques estaban fuera del coche sin que me lo preguntara. Era como sí me estuviera excusando para que no me multaran por "mala madre". 

Supongo que no tendría yo la conciencia del todo tranquila por mi decisión de haberlos sacado del coche. Aunque sí los hubiera dejado dentro dudo que hubiera estado yo mucho más tranquila. Aunque el peque grande sí hubiera estado mucho más aburrido sí se hubiera quedado dentro del coche, ya que él estaba muy contento imagínándose que estaba en algún lugar lejano e inexplorado repleto de dragones o algo por el estilo... .

Antes de despedirme quisiera aclarar que esta anécdota pensé en incluirla en el post anterior llamado el lado bueno de las cosas ya que mientras yo estaba algo nerviosa por encontrarme tirada con el coche, mi peque grande era féliz viviéndo una nueva aventura para contarle a sus amigos. Al final preferí darle un espacio propio.

Y hasta aqui mi no-reflexión de hoy. Nos vemos pronto

   

 

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