¿Sabes que me ha pasado hoy?: El palmetazo.

Publicado en por La bea

¿Sabes que me ha pasado hoy?: El palmetazo.

¿Sabes que me ha pasado hoy?. Me he llevado un "palmetazo" en la espalda que casi me deja sin respiración.

En realidad ésto me pasó hace algún tiempo, aúnque aún no tenía a los peques, no quedaba tanto para ampliar la familia.

Habíamos ido a comer a un restaurante con unos amigos. Y en eso estábamos cuando depronto: PLAF. Sentí un fuerte palmetazo en la espalda.

Me quedé sin aliento.

Me volví con la firme intención de devolverselo a su propietario... bueno, puede que quizás no tanto... pero sí soltarle un improperio...  bueno... por lo menos decirle "eso que has echo no ha estado nada bien"... pero lo que ví fue a un peque de unos tres años o por ahí quizás un poco más... no lo recuerdo bien. 

No sabía muy bien que hacer. Me dolia la espalda. ¿Cómo algo tan pequeño puede hacer ese daño?. Me sentía impotente y muy enfadada, con una ganas tremendas de "moñear" al pequeño pero obviamente sin poder hacerlo.

Entonces escuché una voz. Miré y ví a una mujer sentada en la mesa del    al lado. LLamaba al pequeño. La mujer en ningún momento hizo por levantarse. Tampoco se excusó por el comportamiento de su peque o por lo menos yo no recuerdo.

- Fulanito ven...

Cuando lo cuento en vivo y en directo a mis amigos, a la madre suelo ponerle voz de "pava", es decir, voz de "tranquilisísima" y de "relajadísima". 

Seguro que sabeís a que me refiero.

Haced memoria alguna vez habréis estado en algún sitio y había un peque que era como el "demonio de tasmania", incluso se movía haciendo remolinos. Y ahí estaba su madre, llamándole la atención con un tono de voz tan monótono que casi podía cortarse con un cuchillo. O como suele decirse de las personas así de tranquilas: "con horchata en la venas":

- Menganito levántete del suelo...

- Menganito no le pegues a tu hermano...

- Mengaito no tires más tu cochecito por los aires que casi le das a ese señor...

- Menganito no te subas por las paredes...

- Menganito no le prendas fuego a la tienda...

Y claro está, menganito como si no fuera con él...

Y tú, como todos los que les rodeáis, estáis harto escuchar a la madre y de aguantar al pequeño "demonio". Y no creo que me equivoque mucho al afirmar que todos los que están cerca de ellos tienen unas ganas tremendas de reñir al pequeño, pero reñirlo de verdad:

- ¨COÑO MENGANITO ESTATE QUIETO DE UNA VEZ. NO ESTÁS ESCUCHANDO A LA "CHOCHONA" DE TU MADRE¨. 

Tengo que romper una lanza a favor de todos los padres y todas las madres "con horchata en las venas" del mundo. Porque aunque solo esté contando anécdotas en las que están implicadas madres, con los padres también ocurre éste tipo de situaciones. 

Por cierto sí las madres tranquilas son unas "chochonas": ¿cómo se denominan a los padres tranquilos? 

Es cierto, que todos podemos tener nuestro momento: ¨...hoy no tengo peques...¨ . Es normal. Estamos cansados. Hartos de peques...  

Casi todos hemos tenido uno de eso dias en los que estamos tan cansados de la vida en general que nos da todo un poco igual, pero no debería ser un habitual, más que nada porque no nos dejarían entrar en ningún sitio. Junto al cartel de prohibído perro, habría otro cartel de prohibído pero éste llevaría nuestra cara y la de nuestro pequeño.   

En fin, vuelvo al restaurante. Tengo que aclarar que cuando sucedió aquello aún no tenía peques por lo cual los peques ajenos me molestaban más que ahora y más aún aquellos que daban "palmetazos" en la espalda. 

Me había quedado con la madre y su inutil intento de que su peque no la dejara por los suelos:  

- Fulanito ven... - y el peque diligintemente fue con ella.

Seguí al pequeño con mirada asesina que inmediatamente se trasladó a su madre en cuanto ella lo acojió de forma cariñosa.

No recuerdo ni que lo reprendiera, pero vamos a poner que por lo menos le dijera: ¨ eso no se hace...¨, aunque si pasó mi memoria lo ha borrado.

Lo que sí pasó fue que la madre volvió a dirigirse al pequeño:  

- Pídele perdón a la mujer... (no recuerdo sus palabras exactas, pero estoy casi segura que aún no me llamaban señora)

Y obviamente fulanito no pidió perdón.

- No- le respondió el peque quedándose tan tranquilo.

La madre volvio a insistir una segunda vez y el peque volvio a negarse...

Entonces la madre me miró como diciéndome: ¨yo he echo todo lo que he podido¨.  Lo subió en su regazo y le dió algo para que se quedara tranquilo y pudiera terminar de comer. No sé sí fué un juguete o una chuche, supongo que así premiaba el "magnífico" comportamiento de su pequeño.

Entonces yo ya no quería de moñear al peque, ahora no solo quería moñear a la madre y de paso al padre que como no abrió la boca en ningún momento y se trataba también de una reunión, como la nuestra, no pude identificarlo.

Tengo que decir que el "palmetazo" me sentó fatal y aunque no debió condicionarme, lo hizo. Impidió que me relajara del todo y disfrutara de estar con mis amigos. Un error "garrafal" por mi parte.

Supongo que tampoco ayudó mucho que una de las personas de mi reunión, cada vez que yo me quejaba del comportamiento tanto de los padres como el pequeño, decía que yo era una exagerada que no había sido para tanto. Una pena que el "palmetazo" no se lo dieran a dicha persona.

Y hasta aquí mi no-reflexión de hoy. Nos vemos pronto.

 

 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post